Cómo construimos

Este es el documento para leer antes de contratarnos. Es específico a propósito: podés verificar cada afirmación contra cualquier repositorio que te entreguemos.

  1. Es tuyo desde el día uno

    Cada repositorio, cada credencial, cada documento, en tus cuentas, desde el primer commit. No en la entrega. No hay ninguna etapa del proyecto en la que el trabajo viva en un lugar al que no puedas entrar.

  2. Cada línea la revisa un ingeniero senior

    Incluidas las que escribió la IA. Las herramientas con agentes multiplican la velocidad en el trabajo mecánico; no bajan el estándar de lo que se publica, y acá nadie finge que la revisión es opcional porque una máquina fue rápida.

  3. Un test que no puede fallar no es un test

    Verificamos cada guardián rompiéndolo a propósito. Una suite que pasa con datos correctos no prueba nada hasta que la viste fallar con el bug que existe para atrapar. Ese paso es parte de escribir el test, no un lujo.

  4. Nada falla en silencio

    Cada camino de error devuelve algo visible y registra suficiente contexto para reconstruir qué pasó. Un sistema que acepta datos que no puede procesar y reporta éxito es peor que uno que se cae, porque nadie se entera.

  5. Los comentarios explican por qué, no qué

    El código ya dice qué hace. Los comentarios cargan el razonamiento que es invisible seis meses después: qué se probó, qué se rompió, por qué el camino obvio estaba mal. Eso es lo que hace que otro pueda extender el sistema sin haber estado.

  6. Despliegues aburridos

    Salidas por etapas, un plan de vuelta atrás escrito antes de desplegar, y suficiente observabilidad para saber en minutos si funcionó. Tus usuarios tienen que notar el producto, nunca la publicación.

Comprobalo vos mismo

Este sitio está construido con los estándares de esta página. Se puede leer, y el razonamiento detrás de cada decisión no obvia está en los comentarios y en los mensajes de commit.